ALAS PARA CHILE, UN VERDADERO HITO AERONÁUTICO NACIONAL

El 20 de agosto de 1941, un hito aeronáutico se extendió por todo el territorio nacional. La campaña Alas para Chile, fue una propuesta del Capitán de Bandada, Enrique Flores Álvarez, quien tras recorrer las distintas filiales del Club Aéreo de Chile constató que la aviación civil de nuestro país en la época sufría problemas principalmente relacionados con la antigüedad del material de vuelo que operaban.

Entre fines de los años ´30 e inicios de los ´40,  los clubes aéreos operaban en Chile principalmente con aviones De Havilland DH-60 GipsyMoth, que para la época ya estaban obsoletos y sin repuestos. De esta forma se había iniciado un progresivo receso en la actividad aérea.

En estas condiciones y con gran esfuerzo, los aviadores civiles de nuestro país fueron en auxilio de sus compatriotas que sufrían por las graves consecuencias del  devastador terremoto de Chillán en enero de 1939. Ante esta situación, las autoridades se dieron cuenta de la importancia de contar con una nueva reserva aérea.

En 1941, el presidente del Club Aéreo de Chile, el Comandante de Grupo, Óscar Herreros Walker y el Capitán de Bandada, Enrique Flores Álvarez, dieron cuenta de la situación a las autoridades y solicitaron a la CORFO un crédito para renovar la flota, pero esta solicitud no dio frutos.

Así también lo hizo, la posterior directiva del Club, liderada por el Comandante de Escuadrilla, Arturo Meneses Kingsley, igualmente sin resultados. Finalmente, fue el Capitán Flores quien propone realizar una colecta nacional, denominada inicialmente Colecta O´Higgins, ya que se realizaría el 20 de agosto de 1941 para el natalicio del General Bernardo O´Higgins, pero que finalmente se llamó Colecta Alas para Chile, por idea del director del Club Aéreo de Chile, Antonio Marín.

Aceptado el proyecto, se encargó a los socios Sergio Valdovinos (secretario del Presidente Pedro Aguirre Cerda) y Eugenio Covacevic (abogado secretario de la Presidencia de la República), que expusieran la idea ante el Presidente Pedro Aguirre Cerda, quien la aprobó inmediatamente.

La campaña se difundió por todo el país, se repartieron volantes, tanto por aire como por tierra; se arreglaron vitrinas con motivos aeronáuticos y se hicieron avisos radiales. También se llamó a poetas y compositores con el fin de crear el himno de la Aviación Civil. Rolando Ahumada y Juan Aravena resultaron ganadores con el himno «Alas de Paz». Además, hubo una campaña denominada «Cruzada de Catavientos», destinada a aumentar las canchas para aterrizajes: todo un esfuerzo en el que participaron la Dirección de Aeronáutica, el Club Aéreo de Santiago, la Fuerza Aérea de Chile y miles de chilenos encabezados por el presidente Pedro Aguirre Cerda.

El vuelo a La Moneda

Ese 20 de agosto de 1941, se llevó a cabo la colecta y para dar inicio al acto se autorizó el aterrizaje de un avión Piper J-4 CubCoupe, de color rojo en plena avenida Bulnes, frente al Palacio de La Moneda.

La aeronave despegó desde Los Cerrillos, bajo el mando del Capitán de Bandada Enrique Flores Álvarez y acompañado por Sergio Valdovinos, quienes cumplieron de manera satisfactoria dicha proeza.

La recaudación total de la campaña fue de alrededor de 4 millones 500 mil pesos, que fueron puestos a disposición de la Fuerza Aérea de Chile, que determinó invertir en la creación de escuelas civiles de aviación, la adquisición de 30 aviones Aeronca L-3B Grasshopper, los que llegaron por vía marítima a Chile el año 1943, además de 89 Fairchild (principalmente modelos PT-19, y algunos PT-26), que se adquirieron en 1945.

Sin lugar a dudas, dichos modelos de aeronaves dieron un gran impulso para formar nuevos Clubes Aéreos y mejorar los que existían. En la actualidad, el Museo Nacional Aeronáutico y del Espacio de la DGAC, conserva en perfectas condiciones los aviones Aeronca L-3B y un Fairchild PT-19.

 


Publicado: 6 de Agosto de 2019
Última actualización: 6 de Agosto de 2019